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Deja que el miedo te atraviese, el miedo no mata, te hace trascender a la verdad más íntima de tu ser.

(Lectura en 3 minutos aprox.). Hay ciertos momentos en la vida en los que la oscuridad nos envuelve tan profundamente que el mundo parece reducirse a un abismo insondable. Yo también pasé por momentos muy, muy difíciles y duros de la vida, donde el peso de la existencia parecía una carga imposible de soportar. En ese vacío, comprendí lo que tantos otros sienten, porque “hasta que no le pasa a uno mismo, no lo entendemos bien en el sentido más profundo.” El dolor es un maestro cruel, pero eficaz. Nos enseña lecciones que jamás podríamos aprender en la luz de los días tranquilos. Es en las noches de tormenta, cuando el alma se retuerce y se quiebra, que uno descubre verdades que de otro modo permanecerían ocultas. Como un barco en medio de un océano embravecido, fui lanzado contra las rocas de mi propia existencia, enfrentado a cada uno de mis miedos, a cada duda, a cada sombra que había evitado mirar en muchas ocasiones. Y en esa lucha silenciosa, cuando el miedo había perdido ya su fil...

Entre Sombras y Susurros: En busca de algo de Paz Interior.

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Sentado en un banco del parque, Andrés dejaba que sus pensamientos se perdieran en el vaivén suave de las hojas de los árboles y el leve ruido lejano de algún coche que pasaba por la calle cercana al parque.  La pequeña brisa de ese atardecer acariciaba su rostro, pero su alma se sentía envuelta en una neblina de desaliento y desesperanza.   "Ya no tengo nada", otra vez a empezar en muchos ámbitos, murmuró para sí mismo, dejando escapar un suspiro cargado de profunda resignación. La sensación de vacío lo invadía, como si hubiera perdido algo irreemplazable en el transcurso de la vida. "Me falta la voluntad", agregó en un susurro apenas audible que él murmuró, mientras su mirada se perdía en el horizonte difuminado por dos lágrimas, aun sin caer. El peso de la desilusión se asentó en ese momento en su mente y en su pecho, como una losa que lo mantenía anclado a ese banco del parque.  Andrés recordaba y con cierta amargura las veces que había extendido su mano con gen...