Entre Sombras y Susurros: En busca de algo de Paz Interior.

Sentado en un banco del parque, Andrés dejaba que sus pensamientos se perdieran en el vaivén suave de las hojas de los árboles y el leve ruido lejano de algún coche que pasaba por la calle cercana al parque. 

La pequeña brisa de ese atardecer acariciaba su rostro, pero su alma se sentía envuelta en una neblina de desaliento y desesperanza.

 

"Ya no tengo nada", otra vez a empezar en muchos ámbitos, murmuró para sí mismo, dejando escapar un suspiro cargado de profunda resignación.

La sensación de vacío lo invadía, como si hubiera perdido algo irreemplazable en el transcurso de la vida.


"Me falta la voluntad", agregó en un susurro apenas audible que él murmuró, mientras su mirada se perdía en el horizonte difuminado por dos lágrimas, aun sin caer.

El peso de la desilusión se asentó en ese momento en su mente y en su pecho, como una losa que lo mantenía anclado a ese banco del parque. 


Andrés recordaba y con cierta amargura las veces que había extendido su mano con generosidad, que dio su tiempo, su ser y su corazón hacia muchas personas cercanas, familiares, amigos y solo para, pasado un tiempo, ver la indiferencia o, peor aún, la traición en algunos casos. 

 

"Me siento bloqueado, sin propósito", admitió en un profundo pensamiento interior, sintiendo cómo las palabras, vivencias y ciertas situaciones se deslizaban en su cabeza, entre sus labios cerrados, apretando ahora sus dientes, pero además con otras dos lágrimas silenciosas aproximándose hacia sus ojos.

 

La confianza en mí mismo, la que me caracterizaba, ¿Dónde fue?, Andrés decía en su interior, yo era un roble y mi corazón y ahora este yace hecho añicos, destrozado estaba por ciertas acciones de aquellos a quienes él había depositado su confianza.


De pronto se dijo: "Ya no quiero ser así", se lo repitió a sí mismo y con determinación, aunque la voz apenas llegaba a sus labios y en el mismo momento que cesó la brisa y se hizo el silencio del parque. "Ya no quiero ser así" se repitió.

 

La energía parecía haber abandonado su cuerpo, ya llevaba tiempo así y poco a poco las situaciones le fueron dejándolo exhausto también mental y anímicamente. 

La confianza en sí mismo se desvanecía como el humo del cigarrillo que sujetaba entre sus dedos, dejándolo también a Andrés en ese momento, a merced de la incertidumbre sobre los tiempos venideros en su vida. 

 

"Solo quiero estar tranquilo", anhelaba en otro pensamiento interior cargado esta vez de nostalgia, mientras cerró por un momento los ojos y respiró profundamente, Andrés dejó que el aroma de la naturaleza del parque entrara profundamente por su nariz y trató por un momento de no pensar en nada.

 

Tiempo y distancia, eso era todo lo que deseaba y también una pausa en esta montaña rusa de la vida, un respiro en medio de su tormenta. "Solo quiero eso": Estar tranquilo, concluyó, dejando que sus propias y suaves palabras, se perdieran en el aire ya fresco de la noche.

 

Andrés ya conocía la soledad y en ese momento, esperando encontrar algo de paz, noto un gran silencio del parque y la tristeza de su alma.

 

Entonces se levantó y se dijo: Vamos a por lo que queda, veamos que es lo que queda aún.

...

En medio de la oscuridad ahora en la mente de Andrés, la esperanza es cambiar su situación, su forma de entender y tomar su experiencia como un duro aprendizaje de la vida.

Andrés, abatido por ciertas y múltiples situaciones, se encuentra sumido en la desolación y la desesperanza y sintiendo la decepción y traición de aquellos en quienes más confiaba.


La historia de Andrés nos invita a reflexionar sobre la fragilidad del equilibrio en vida y la importancia de tener una gran resiliencia ante las dificultades y adversidades. 

No hay otra, se trata de superar los momentos más crudos que aparecen en la vida. Porque además, sin duda otros vendrán.

Ante la tristeza que produce ser profundamente defraudado hay que seguir manteniendo una actitud positiva y de valentía. 

La vida, a pesar de sus altibajos, siempre ofrecerá otras oportunidades para conseguir momentos de felicidad, tranquilidad y volver al equilibrio vital.

@@i.


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